Pudriciones

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Los hongos xilófagos se alimentan de madera, y, en consecuencia, la pudren. Normalmente, entre ellos son muy numerosos los hongos Basidiomycota, que se alimentan de los componentes de la madera (celulosa o lignina). Como contribuyen a destruir la estructura de la madera, generan una gran pérdida de resistencia.

Los hongos atacan al árbol vivo en el bosque, así como a la madera almacenada y la instalada en obra.

Estos son los tipos de pudriciones más comunes:

  • Pudrición gris o cúbica. El hongo se alimenta principalmente de celulosa, y ni toca la lignina. La madera dañada adquiere un tono gris.
  • Pudrición blanca o pudrición de fibras. El hongo se alimenta principalmente de lignina, y ataca muy levemente a la celulosa. La madera dañada adquiere un tono blanquecino y aspecto fibroso.
  • Pudrición blanda. Genera la degradación rápida de la celulosa superficial, hasta que el hongo se hace con la corteza del árbol.

 

Pudrición gris
Pudrición blanda
Pudrición blanca

Para que determinados organismos puedan vivir a expensas de la madera, es preciso que aquella presente o se encuentre en determinadas condiciones, que en esencia son:

Humedad de la madera: para que la madera pueda ser susceptible de ataques de hongos, debe contener una humedad comprendida entre el 20 y el 140% . Por debajo del umbral del 20%, los hongos no puede desarrollarse mientras que por encima del 140% no existe el suficiente oxígeno para que puedan vivir. Dentro de este intervalo, el desarrollo de los hongos es más rápido, cuando el grado de humedad de la madera es de alrededor del 60%.

Temperatura: al igual que cualquier otro ser vivo, los hongos precisan de unas determinadas condiciones de temperatura para su desarrollo. El intervalo de temperatura en que pueden desarrollarse oscila entre 3 y los 50º C, siendo que su óptimo se encuentra en el entorno de los 35 ºC.