Quemaduras

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La madera expuesta al fuego se ve afectada rápidamente en su superficie, formándose una capa carbonosa que impide que el oxígeno necesario para la combustión pase al interior de la madera, lo que ralentiza la combustión, de forma que si el aporte de calor no continúa el proceso puede incluso colapsarse.

En cualquier caso, al menos en los tres primeros milímetros la madera queda totalmente negra, cuarteada y sin resistencia mecánica, de forma que a cualquier esfuerzo aplicado sobre ella, se rompe y desprende del resto no afectado por el fuego.